Hace unos meses se
realizó la última actualización de la canasta básica utilizada para medir el
IPC y la gran novedad fue que se sumó a
sus productos el Sildenafil, comercialmente más conocido como Viagra, revelando
que la píldora que ayuda a los hombres con disfunción eréctil está dentro de
los productos más consumidos por los chilenos, que por lo demás cada vez son
más jóvenes.
Cada vez son más los pacientes que acuden a los especialistas para
tratarse con Sildenafil o el tradicional Viagra principalmente por altos
niveles de estrés y exigencias con sus parejas. El Urólogo de la Clínica
Indisa, Germán Araya, revela que “los pacientes que van a mi consulta son
generalmente jóvenes estresados por sus trabajos, estudios y porque su vida
sexual está muy presionada por la mujer y la sociedad”.
“El consumo de Viagra puede generar, muchas veces, una
adicción psicológica ya que llega un punto en que el hombre puede pensar que si
no consume la pastilla no va a funcionar sexualmente y eso se puede convertir
en un círculo vicioso”, afirma el Urólogo de la Clínica Indisa.
“La ansiedad es un rasgo presente en muchos
consumidores de Viagra o Sildenafil, la que muchas veces se manifiesta en una
deficiente vida sexual al ser eyaculadores precoces o tener una cierta
disfunción eréctil” manifiesta el psicólogo de la Universidad del Desarrollo, Cristián
Ortega.
Por otra parte, según Ortega, el Viagra incluso podría
tener un efecto ansiolítico ya que el fármaco les produce calma y tranquilidad
antes del coito. “Muchos hombres saben que son eyaculadores precoces y al
consumir Viagra antes de la relación sexual les da placer y seguridad, es como
un escudo y un efecto placebo”.
Raimundo Tagle tiene 32 años y consume Alcin,
medicamento equivalente al Viagra pero más económico, que cuesta en promedio
$3500 cada comprimido. “Yo no lo consumo por necesidad, si no que lo tomo porque así puedo alargar la
noche y hacerla más entretenida” comenta Raimundo al referirse a su consumo de Alcin.
Por otra parte hay quienes utilizan el Viagra por
precaución o inseguridad. Tal es el caso de Eduardo, de 26 años, quien reconoce
haberlo comprado por si en algún momento hubiera necesitado usarlo. “Yo compré
un remedio parecido al Viagra por si alguna vez lo hubiera tenido que usar, a
veces cuando uno consume mucho alcohol es más difícil tener una buena relación
sexual, así que quise tenerlo por si acaso”.
Germán Araya manifiesta que el consumo ha aumentado
principalmente en los jóvenes y que la relación de éstos con el Viagra es
preocupante. “Yo creo que el consumo en la tercera edad no ha disminuido, lo
que sí ha aumentado y mucho es el consumo en los jóvenes y que no deja de ser
preocupante. La juventud empieza a experimentar con el Viagra a partir de los 20
años, y de ahí en adelante hay quienes lo dejan y otros que psicológicamente se
les hace más complicado”.
Si bien no hay una relación directa entre el
Sildenafil y el alcohol o las drogas, si hay una nueva causa que implique un
aumento en su consumo y tiene que ver con el tipo de carrete que hoy tienen los
jóvenes entre 20 y 35 años. En relación a esto el Urólogo de la Clínica Indisa
dice que “no conozco una relación con alcohol ni drogas, pero lo que se sabe es
que el carrete de los jóvenes de hoy es mucho más fuerte que años anteriores,
ya sea por el mayor consumo de alcohol o
expectativas que se tienen con una pareja, lo que conlleva un mayor deseo de
consumir este tipo de fármacos”.
Otra de las razones por las que el Sildenafil se es
tan accesible es según el Urólogo de la Clínica Indisa porque “hoy hay mucha
más variedad de equivalentes al Viagra, como lo son el Alcin, Heltin o Lifter
que son más baratos”.
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